martes, 21 de septiembre de 2004

En apenas unos días hará diez años que llegué aquí. No puedo decir que parece que fue ayer. No es así. Si hago un repaso mental sobre todas las cosas que han pasado, me doy cuenta de que me han pasado muchas, muy importantes, muy bonitas, muy tristes también. La vida, en fin.
Pero de todas las cosas que han pasado, la mejor, la más intensa, la que más cuenta es que me he encontrado con vosotros, mis amigos. Con vosotros he reído, he llorado, me he divertido, he trabajado duro, me he ilusionado, he vivido el amor, el desamor, el amor, otra vez. Vosotros me habéis consolado, me habéis reñido, me habéis querido, me habéis escuchado, me habéis repetado, me habéis admirado y me habéis reprochado los fallos tenidos.
De entre todas las cosas que he apredido con vosotros, la más importante ha sido nuestra capacidad para tocarnos, abrazarnos, y decirnos una y otra vez, cuánto nos queremos. Y lo digo yo, que tímida patólogica a la hora de demostrar lo que siento, he tenido que rechazar los miedos y decirlo. Te quiero, M, te quiero, C, te quiero, Y. Os quiero a todos.
En estos días que he estado triste, cabizbaja y llorosa, vosotros habéis sido los que me habéis rodeado de amor y de mimos. Nunca os lo agradeceré lo suficiente.

viernes, 17 de septiembre de 2004

"A ti te dan morbo los que tienen pareja..."

morbo
(Del lat. morbus).
1. m. enfermedad (alteración de la salud).
2. m. Interés malsano por personas o cosas.
3. m. Atracción hacia acontecimientos desagradables.
(Diccionario de la Real Académia)

No lo sé, J, amigo. Pero recuerda que el que más sufre es el enfermo.
Dejarse llevar. Como en el baile. Dejar que tu pareja te guie. Relajarte, disfrutar del paisaje. Mirar con calma. Sin tensión, sin precaución. Paz. Creo que me lo merezco, al menos tanto como cualquier otro. Pero no. Siempre en guardia. Con cuidado. Y agota. Mucho. Estoy muy cansada. El destino no merece el viaje. Sólo queda la opción de quedarse en casa, pues. Escondida. Asustada. Ojalá haga sol mañana.

jueves, 16 de septiembre de 2004

Hoy estoy muy enfadada. Conmigo misma, esencialmente. No me gusta cómo he gestionado la situación. No me gusta, porque no controlo los hilos. Y no estoy acostumbrada a ello. Y no he debido dejar que esto llegase a este punto. Y debía haber sabido que llegaría ahí, porque lo he fomentado yo misma. Por eso, hoy estoy enfadada. Y mucho.

lunes, 13 de septiembre de 2004

I.
Siempre dije que en este trabajo mio se produce una transmutación genética a los tres años de la toma de posesión. A partir de ese momento, se desata una cadena de circunstancias que hacen que personas normales, trabajadoras, leales, sencillas, se conviertan en ladinos intrigantes, engolados sujetos, prepotentes. En ese momento, parece como si el virus de la arrogancia, encapsulado y dormido en su organismo, empezase a producir efectos infecciosos, perniciosos. No he encontrado otro modo de explicar ese cambio radical en algunos conocidos. Hay gente a la que no le ocurre, claro. Supongo que porque han generado en su cuerpo el antivirus.
El sábado hizo tres años que tomé posesión. Creo que estoy vacunada, pero por si acaso no fuese así, os pido a los que me conocéis, a los que me queréis, que me internéis, rápidamente, en el sanatorio correspondiente. Nunca nada me pareció más odioso y no quiero parecerme a esos monstruos. ¿Trato hecho?. Gracias, me quedo más tranquila.
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