lunes, 21 de septiembre de 2009

Anoche, los vapores del gin tonic me llevaron a marcar su número. Era tarde, estaba dormido, pero contestó. Y estuvimos hablando como antaño, casi una hora. Habló él y me contó lo de siempre, los mismos problemas, los mismos asuntos, las mismas dudas, las mismas cuestiones. parece que todo en su vida va igual. Me preguntó por la mía y la simplifiqué: todo bien, estoy sola y tranquila. Le sentí lejos, lo está y también sentí que no tengo el deber de ayudarle, ni de preocuparme por él.Pero también me di cuenta de que anoche no había rencor, anoche no. Qué compleja es la mente.

jueves, 27 de agosto de 2009

He dado orden de desconectar los aparatos que mantenían al enfermo vivo. ¿Respirará por sí mismo? Sinceramente, creo que no. ¿Me arrepentiré y pediré que vuelvan a enchufarle?. Ansiosamente, espero que no. Descanse en paz.

lunes, 27 de julio de 2009

Hace un año buscaba unoz zapatos planos, con unas características especiales. Esta tarde me probaba unos zapatos de plataforma, con un tacón de diez centímetros. Al lado, de pronto, vi varios modelos del zapato que buscaba el año pasado. Los miré superficialmente y pensé que eran muy feos. Sobre todo comparadados con mis sandalias, que finalmente compré, que estilizan mi pierna y se ven preciosas en mi pie.
Hace un año, él era bajito, apenas 1.70. No sé cuanto mide este año, pero sé que tengo que subir la cabeza para mirarle a la cara cuando se acerca a mi. De ahí lo de los taconazos.

viernes, 17 de julio de 2009

Estar en coma inducido es estar en un falso estado de coma provocado, no de forma espontánea por el organismo del paciente, sino por los efectos de los fármacos administrados. Ello se produce a interés de los médicos para evitar el sufrimiento del paciente en ciertos casos o evitar otros procesos como convulsiones, etc. Retirada la medicación que lo provoca, si no ha intervenido por medio otro factor negativo, el paciente sale del coma con total normalidad.

Pues eso, en coma inducido.

viernes, 8 de mayo de 2009

Descubrir que el sexo, el buen sexo, está en el cerebro me ha dejado noqueada. Da igual que sean las 4 de la mañana, las 5 de la tarde o las 9 de la noche. Da igual que él tenga la edad que tiene, que yo esté saliendo de una historia triste y degradada (o quizá por eso), da igual que se esté cansado por dormir poco o agotada por el trabajo. Cuando la conexión funciona, cuando eres capaz de percibir claramente que la química, que las palabras, que las miradas, que los gestos y las caricias no hacen más que estimularte, estimularle, cuando eso ocurre, el sexo está en otra dimensión. Y yo no lo sabía hasta ahora.
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