jueves, 31 de enero de 2008

¿2ª etapa? Ha pasado mucho tiempo, muchas cosas... y de pronto me he visto con ganas de volver a escribir. No sé lo que contaré, no sé de qué hablaré, no sé si continuaré lo que empiezo hoy. Todo eso tendrás que averiguarlo tú, viajero anónimo -o no- de este espacio lleno de "diarios sin candados". Que la fuerza te/me acompañe.

lunes, 24 de septiembre de 2007

En cualquier otro momento, habría sentido a la culpa sobre mi pecho. A veces, a ratos, intenta aparecer, pero yo la evito, con un requiebro de cintura, con un pequeño pase de pecho, apenas adornado.
Son varios meses de estar juntos sin estar juntos. Nos hemos creído nuestra historia... o eso pienso a veces. Otras creo que es verdad, que de verdad lo que decimos es lo que sentimos. Lo creo porque yo no miento cuando lo digo, al menos eso creo. Y él siempre me dice la verdad, eso dice.
"No puedo querer a nadie", "no puedo enmorarme de ti y me gustaría". Así que le tranquilizo, no es amor, es camaradería, buena compañía, unas risas y sexo. Poco a poco hemos conocido nuestros cuerpos, casi, y ya sabemos lo que tenemos que hacer para gustar y gustarnos.
"No puedo quererte". Y yo me siento tranquila y perdonada por el hecho de pensar en otro cuando me toca, o imaginar cómo sería ese beso en otra boca. Esa frase me disculpa de no echarle de menos cuando no está y de dejarme llevar por las palabras de otro, envueltas con misterio, con morbo.
Anoche, de pronto, el corazón me dio un vuelco. En medio del sudor, del vaiven, de las caricias, de la saliva y del placer, me pidió exclusividad. Luego rectificó, rápido, como si se le hubiese escapado sin querer.
No hemos vuelto a hablar del tema. Es tabú. Me ha despedido en la estación con un beso y yo le he sonreído, como si anoche no hubiera pasado nada.

lunes, 30 de julio de 2007

Leo en la bitácora de un amigo que intenta reinventarse. No sé si ésta es la idea que me ronda en la cabeza. Cada día miro las visitas, tan excasas, de mis incondicionales, esperando verles aquí y valorando su paseo por mis páginas, sobre todo teniendo en cuenta que hace más de un mes que no escribo. ¿Es que no me han pasado cosas? Claro que sí. Miles, a cada rato, a cada momento. Ha sido un año tan duro. En realidad, han sido muy duros los últimos dos años. Me he sentido vapuleada por las circunstancias, llevada y traída, como en un vendaval. He perdido los papeles y los nervios varias veces. He llorado tanto, he reído algo y, tal vez, la enseñanza más clara de estos dos años ha sido saber quiénes son mis amigos y hasta dónde. Eso es lo más bonito que me ha pasado, lo más tranquilizador, lo más satisfactorio.
Sabía que la estabilización en mi trabajo me iba a dar el aplomo necesario para hacer lo que debo. Lo sabía. Y ya lo siento. Es curioso, pero obtenida la "potestas" de las urnas, me siento preparada para ejercer la "autoritas". Sé que cometeré errores, seguro. Pero también sé que nunca los cometeré por ser arbitraria. Esa es, tal vez, la mejor conclusión de casi todo esto.

jueves, 7 de junio de 2007

Lo malo de ser perfeccionista y responsable es que te cuesta estar rodeado de gente que incumple y lo hace mal. Lo malo de ser sencillo es que no eres capaz de entender que haya gente tan engolada por tan poco. Lo malo de no querer señalarte ni ir de figurón es que corres el riesgo de que te "ninguneen" y sólo sean capaces de destacar en público si te pones o no corbata. Afortunadamente, le queda a uno la satisfacción del deber cumplido y las ganas de seguir trabajando por algo más grande que uno mismo, a pesar de los que te rodean, frente a los que te rodean. Y el apoyo de los que te quieren, para animarte cuando flaquees, que hasta a eso tiene derecho un perfeccionista, responsable, sencillo y trabajador.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Gané. ¿Gané?. Seis años por delante. Cierto vertigo, cierto orgullo, cierta satisfacción...
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