viernes, 16 de marzo de 2007
jueves, 8 de marzo de 2007
A las 9 me llama Ferrariman y me deja sus besos anatómicos; a las 9,27 Aventurado me manda sus mejores recuerdos desde el sur; a las 11 RL me cuenta sus cosas, porque ha pensado en mi esta noche; de repente, entra otro mensaje, éste del Mgfco, lleno de besos. A las 11,28 me meto en la cama, agotada del largo día, de la tensión, de la espera, de los nervios...sola y colmada... de cariños desde lejos.
martes, 6 de marzo de 2007
El chiquillo se me acercaba con cara de pillo. Tan de pillo era su cara que mi primera reacción fue apretar el bolso bajo mi brazo. Entonces le vi el fajo de papeletas. Se dirigió a mi resuelto y me ofreció comprar. Le pregunté qué rifaban, de qué colegio era, cuánto costaban y a dónde se querían ir de viaje. Le compré dos papeletas. Me dió las gracias y me deseó suerte. Me hizo gracia.
Los siguientes minutos recordé mi experiencia en buscar dinero para el viaje de fin de curso. El mío fue a Madrid -curioso destino-. No recuerdo bien si vendí papeletas o qué, pero recuerdo una técnica curiosa que nos deparaba pingües beneficios. De casa en casa pedíamos un huevo, de gallina, claro. Y cuando juntábamos una docena, incluso un cartón, se los vendíamos a la siguiente señora que nos abría la puerta. No solía fallar.
Terminé recordando que probablemente éste sea uno de los primeros casos en los que una trabaja por los demás, sin llevar muy en cuenta si uno recauda más que otro. Trabajo colectivo para un fin común.
Así que ya lo sabéis: tengo dos papeletas para un viaje a Port Aventura para dos adultos y dos niños. Yo, soltera, y entera hasta la fecha, y madre de ningún niño, aunque, eso sí, tita adoptiva de varios.
Los siguientes minutos recordé mi experiencia en buscar dinero para el viaje de fin de curso. El mío fue a Madrid -curioso destino-. No recuerdo bien si vendí papeletas o qué, pero recuerdo una técnica curiosa que nos deparaba pingües beneficios. De casa en casa pedíamos un huevo, de gallina, claro. Y cuando juntábamos una docena, incluso un cartón, se los vendíamos a la siguiente señora que nos abría la puerta. No solía fallar.
Terminé recordando que probablemente éste sea uno de los primeros casos en los que una trabaja por los demás, sin llevar muy en cuenta si uno recauda más que otro. Trabajo colectivo para un fin común.
Así que ya lo sabéis: tengo dos papeletas para un viaje a Port Aventura para dos adultos y dos niños. Yo, soltera, y entera hasta la fecha, y madre de ningún niño, aunque, eso sí, tita adoptiva de varios.
lunes, 19 de febrero de 2007
jueves, 15 de febrero de 2007
Un par de helicópteros revolotean sobre los tejados, rompiendo el silencio relativo de la plaza donde vivo. Empieza el juicio y la seguridad es máxima. ¿Qué pasó aquel día? ¿Qué hacía cada uno esa mañana que hoy se juzga? Yo tomaba café y empecé a oir las noticias en la radio. Pensé en Javier, que coge el AVE, arriba y abajo, sin ton ni son, sin horarios. Le llamé y no contestó e intenté no pensar. Mi móvil empezó a sonar. Menajes y llamadas preguntando, poniéndonos al día, eliminado la incertidumbre. La manifestación a la que iba y la comida planeada para después quedaron anuladas. Me senté frente al televisor, mirando hipnotizada como iba, a lo largo del día, creciendo la lista negra. Y hoy empieza el juicio cerca de mi casa, por eso el helicóptero revolotea sobre el tejado.
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