Me cuenta que está muy sólo, a pesar de estar rodeado de gente. Siento que eso le ocurra. Es una sensación que conozco. De pronto, miras alrededor y te preguntas qué haces allí y quiénes son esos que te sonríen y te hablan, pero no te entienden o no te ofrecen lo que quieres. Lo que ocurre es que, a veces, ni tú sabes lo que quieres o, cuando más, has mentido sobre tus aspiraciones. Has mentido a los demás y te has mentido a ti misma.
Yo, que me analizo mucho, porque paso mucho tiempo sola, conozco el diagnóstico y el tratamiento, pero no lo aplico. Así que no me quejo. Tal vez él debiera hacer lo mismo. No quejarse, porque varios le hemos dicho que esa no es la actitud. Poco trato con mucha gente. Superficial. El pozo se llena y se desborda y nadie acude a ayudar porque desconoce que existe. Nos pasa mucho a los que siempre sonreimos. Yo, afortunadamente, tengo ayuda, magnífica ayuda. Tal vez su sms a las 2 de la mañana la buscaba. Ojalá le sirviese la que le di.
miércoles, 6 de abril de 2005
Esto de mantener la amistad, el cariño y el contacto con antiguos novios-amantes es una cosa muy bonita, pero que debe tener un límite. Una cosa es una cosa y otra abusar de una. Sobre todo cuando se dedican a pasarte por las narices lo felices que son junto a esa mujer que les comprende, les quiere, les cuida y les respeta como no hiciste tu (la negrita es nuestra).
Vale que sigas hablando con él, contestando a sus dudas, resolviendo sus problemas técnicos y los de su familia. Vale. Pero la cosa empieza a ponerse fea cuando te invita a la boda. El reto es importante. Hay que ir espectacular. Las comparaciones, odiosas, estarán a flor de piel. Y el colmo es cuando te anuncia el futuro natalicio del bebé, el fruto de su amor. Eso ya es demasiado. Queda fuera de cualquier tipo de decoro; no queda bonito, vaya. Por qué, ¿qué necesidad tengo yo de imaginar los escarceos húmedos de esos dos haciendo uso del matrimonio?. Que no, vaya, que no. "Vamos a ser papás". "Enhorabuena, cielo. Debe ser una epidemia. En Roma se están reuniendo unos trescientos que también quieren serlo, sólo que ellos tienen voto de castidad. No como tú". "Sigues siendo la más divertida e ingeniosa que conozco. A ver si nos vemos y charlamos". "Seguro".
Lo dicho: Indecoroso.
Vale que sigas hablando con él, contestando a sus dudas, resolviendo sus problemas técnicos y los de su familia. Vale. Pero la cosa empieza a ponerse fea cuando te invita a la boda. El reto es importante. Hay que ir espectacular. Las comparaciones, odiosas, estarán a flor de piel. Y el colmo es cuando te anuncia el futuro natalicio del bebé, el fruto de su amor. Eso ya es demasiado. Queda fuera de cualquier tipo de decoro; no queda bonito, vaya. Por qué, ¿qué necesidad tengo yo de imaginar los escarceos húmedos de esos dos haciendo uso del matrimonio?. Que no, vaya, que no. "Vamos a ser papás". "Enhorabuena, cielo. Debe ser una epidemia. En Roma se están reuniendo unos trescientos que también quieren serlo, sólo que ellos tienen voto de castidad. No como tú". "Sigues siendo la más divertida e ingeniosa que conozco. A ver si nos vemos y charlamos". "Seguro".
Lo dicho: Indecoroso.
martes, 5 de abril de 2005
Lo temía. Ahí vienen. Primero ilegalizamos porque son los asesinos. Ahora porque piensan y defienden lo mismo que los asesinos. No está probado que hayan matado a nadie, pero escama que piensen distinto. Así que ya ocurrió. Ilegalización por ideología ya. Lo de Bertold Bretch. Siempre lo temí y ya llegó.
lunes, 4 de abril de 2005
Visto en tv (¿había otra opción?)
El reportero le pregunta a la señora.
- "¿Qué era para ústed el Papa?
- Lo era todo, todo. Mi amigo, mi padre, todo, todo -repite mientra llora-".
Y yo me pregunto, ¿qué pensarán su familia, su marido, sus hijos, sus amigos de los sentimientos de esa señora que, probablemente, nunca se acercó al objeto de su adoración?
Oído en la radio (tampoco para la radio)
Otro reportero -o tal vez el mismo, qué se yo; todas las teles y las radios han dicho y tranmitido lo mismo- a un señor que sale de ver el cuerpo del Papa.
- "¿Cómo ha visto ústed al Papa?
- Pues le he visto poco".
A preguntas estúpidas, respuestas idiotas. Muerto, le ha visto muerto.
Me aburro. ¿Lo he dicho ya?. Pues eso.
El reportero le pregunta a la señora.
- "¿Qué era para ústed el Papa?
- Lo era todo, todo. Mi amigo, mi padre, todo, todo -repite mientra llora-".
Y yo me pregunto, ¿qué pensarán su familia, su marido, sus hijos, sus amigos de los sentimientos de esa señora que, probablemente, nunca se acercó al objeto de su adoración?
Oído en la radio (tampoco para la radio)
Otro reportero -o tal vez el mismo, qué se yo; todas las teles y las radios han dicho y tranmitido lo mismo- a un señor que sale de ver el cuerpo del Papa.
- "¿Cómo ha visto ústed al Papa?
- Pues le he visto poco".
A preguntas estúpidas, respuestas idiotas. Muerto, le ha visto muerto.
Me aburro. ¿Lo he dicho ya?. Pues eso.
domingo, 3 de abril de 2005
Mil imágenes y opiniones acerca de su figura. Epítetos, adjetivos, alabanzas, panegíricos. Sus rasgos resaltados y magnificados. Sus aportaciones a la vida de millones de personas, su papel decisivo en la historia reciente de la humanidad puestos de manifiesto hasta la saciedad. Pero yo no puedo dejar de verle con su dedo levantado, amenazante, dirigido hacia ese hombre de barba y pelo canoso que, arrodillado frente a él aguanta el chaparrón que le está cayendo. ¿Su pecado?. Ser ministro de un gobierno de izquierdas, que había sacado a su país de una dictadura sangrienta, como todas, represora y asesina de los más desfavorecidos. Esa es mi imagen, una de las tantas que a lo largo de su vida han puesto de manifiesto el maniqueismo, la hipocresía, la desfachatez y la falta de puesta al día y de respeto a la condición humana de la institución que gobernó.
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