jueves, 7 de junio de 2007

Lo malo de ser perfeccionista y responsable es que te cuesta estar rodeado de gente que incumple y lo hace mal. Lo malo de ser sencillo es que no eres capaz de entender que haya gente tan engolada por tan poco. Lo malo de no querer señalarte ni ir de figurón es que corres el riesgo de que te "ninguneen" y sólo sean capaces de destacar en público si te pones o no corbata. Afortunadamente, le queda a uno la satisfacción del deber cumplido y las ganas de seguir trabajando por algo más grande que uno mismo, a pesar de los que te rodean, frente a los que te rodean. Y el apoyo de los que te quieren, para animarte cuando flaquees, que hasta a eso tiene derecho un perfeccionista, responsable, sencillo y trabajador.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Gané. ¿Gané?. Seis años por delante. Cierto vertigo, cierto orgullo, cierta satisfacción...

domingo, 22 de abril de 2007

"La Iglesia católica ha eliminado el limbo, el lugar donde la tradición colocaba a los niños que morían sin recibir el bautismo, al considerar que refleja una "visión excesivamente restrictiva de la salvación" (El País, edición impresa, sección Sociedad, 21-04-2007).

Ya nada se quedará, pues, en la indefinición. Todo lo que nace está destinado a la gloria o al infierno. Ya no es posible sentir esa desazón que siempre quedaba cuando el bebé, no consagrado, moría antes de que ni siquiera se sea consciente de su existencia. Sus primeras horas de oxígeno determinarán su condena o su triunfo y como tal deberá ser recordado por toda la eternidad.

(Aviso a navegantes: hoy mi bitácora es toda ella una metáfora; quien se ajuste en su lectura a una interpretación literal errará)

jueves, 19 de abril de 2007

La conversación ensayada hasta el cansancio, hasta la jaqueca. La decisión firme, convencida, serena, analizada, meditada, decidida. Las palabras justas, necesarias, imprescindibles reflexionadas. Las frases repetidas una y otra vez, hasta la locura.
Y hoy, hace treinta y cinco minutos, cuando el número, el máldito número, ha aparecido en la pantalla, he descolgado con el corazón loco, desbocado, a punto de salirse por la boca... y no he sido capaz. Veintiocho minutos de conversación y nada. La naúsea se me ha convertido en lágrimas, no tanto por no ser capaz de habérselo dicho, sino porque ni siquiera he recordado lo que tenía que decirle, o, lo que aún es peor, ni siquiera he sido consciente de que tenía una conversación ensayada, repetida, calculada, hasta el cansancio, hasta la jaqueca.

viernes, 13 de abril de 2007

"Ha sido el amor de mi vida. No sólo por lo mucho que me ha querido, sino por cómo me ha querido". Le he preguntado si el sacrificio ha valido la pena y no ha sabido qué decirme. Pero su mirada triste me dice que el dolor no se irá fácilmente de su corazón, aunque esos dos pequeños duendes a su alrededor, que la adoran, le saquen la sonrisa tan a menudo. Afortunada tú, cielo, que lo has vivido. Y desgraciada porque ya no está. Y yo a tu lado, siempre, dándote apoyo. Que sepas que te quiero, bombón.
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